El diagnóstico se realiza mediante un examen físico. Se mide la separación entre los músculos rectos en diferentes puntos, tanto cuando los músculos están en reposo como cuando se están utilizando. De esta forma también se puede medir la tensión en el tejido conjuntivo.
Puede comprobar usted mismo la anchura del espacio. Haga que su hijo se tumbe boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Coloque los dedos sobre su ombligo. Pídale que levante la cabeza unos centímetros, casi como si fuera a hacer abdominales. Cuando tenga la cabeza levantada, es posible que note cómo sus dedos se hunden en el espacio entre los músculos rectos. Puede medir la distancia entre los músculos y la profundidad a la que se hunden los dedos.
Es posible que el médico también solicite una ecografía.